jueves, 20 de mayo de 2010

REVOLUCIÓN

Las Revoluciones están construidas con sangre, con ilusiones, con esperanzas y con ansiedades verdaderas. Y de alguna manera, ella nos ayudara a encontrar un sentido a la existencia. Es la proeza de los sueños, la osadía de los sentimientos. La verdadera condición humana. Con la revolución podemos palpar la racionalidad, el optimismo, la confianza en el progreso; progreso que es el verdadero sentido de la revolución, es el término que resume las luchas, la evolución de las ideas y la consolidación de la conciencia humana. El gran maestro víctor Hugo, expresa de manera acertada su impresión con respecto al porvenir y a la revolución. En su extraordinaria novela los miserables. Veamos:

“ Ciudadanos : ¿ Os imagináis el porvenir ? las calles de la ciudad inundadas de luz, ramas verdes en los umbrales, las naciones hermanas, los hombres justos, los ancianos bendiciendo a los niños, lo pasado amando a lo presente, los pensadores en completa libertad, los creyentes iguales entre si; por religión, el cielo, por sacerdote a Dios; la conciencia humana convertida en altar, extinguido el odio; la fraternidad del taller y de la escuela; por penalidad y recompensa, la notoriedad; el trabajo, el derecho, la paz para todos; no mas sangre vertida, no mas guerras, ¡las madres dichosas! el primer paso es sojuzgar la materia; el segundo, realizar el ideal. Reflexionad en lo que ha hecho ya el progreso (…). ¡Ciudadanos! suceda hoy lo que quiera; venzamos o seamos vencidos, vamos a hacer una revolución. Así como los incendios iluminan toda una ciudad, las revoluciones iluminan todo el género humano.
¿Y que revolución haremos? Acabo de decirlo: la de verdad. Desde el punto de vista político, no hay más que un principio la soberanía del hombre sobre si mismo. Esa soberanía del yo sobre el yo se llama libertad”. ¡Que mágicas y apasionadas, suenan estas palabras!; ¿estamos cerca del progreso?, solo pensemos en la capacidad de un hombre en idealizar el “dogma” del progreso tomando en cuenta que vivió en otra época. ¡Debe llegar el momento en que las multitudes, puedan idealizar verdaderamente el progreso humano y así concretarlo. Volvamos a recordar al mismo Víctor Hugo, diciendo que el hombre no es un circulo de un solo centro, es una elipse de dos focos: uno, le constituyen los hechos, otro, las ideas”. El hombre es la revolución viviente, es nuestra conclusión.

La revolución es un hecho histórico, donde se une la esencia de los pueblos, la filosofía de los idealistas, las diferentes ciencias, la luz de la poesía y el sueño de un mundo nuevo. Las palabras son hechos humanos, PROGRESO, REVOLUCION Y SOCIALISMO. Entonces, camaradas sigamos en la eterna lucha ¡los milagros de la historia tocaran nuestra tierra!, nunca olvidemos el valor de la ciencia, combinado con las ideas, allí esta la clave del progreso. “SUCEDA HOY LO QUE QUIERA, VENZAMOS O SEAMOS VENCIDOS”.



PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE!

Emilio Pino

MIGUEL ACOSTA SAIGNES

Nace el 8 de noviembre de 1908 en San Casimiro (Estado Aragua). Desde 1927 comienza a participar en actividades políticas clandestinas contra el gobierno de Juan Vicente Gómez, como integrante de la Generación del 28 y luego en las protestas del régimen de Eleazar López Contreras. El resto de su vida apoyará las acciones revolucionarias vinculadas a las ideologías socialistas.

Durante sus primeros años, en su paso por numerosos internados y pensiones, conoció personas de diversas partes del país, cuyas diferencias lo motivaron a estudiar la naturaleza humana. Así decide convertirse en psiquiatra e ingresa en 1928 en la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela. A partir de ese momento se dedicará durante toda su vida al estudio de la antropología, la etnología, la historia, la historiografía, el indigenismo, la arqueología y el folclore; así como la geografía humana, la sociología, la psicología, el periodismo, la política, la pedagogía y la educación, con la convicción de instruir a Venezuela acerca de su propia cultura y el afán de “ indagar en la historia de las minorías ignoradas”. Actividades que desarrollaría muchas veces de manera simultánea e interdisciplinaria.

Entre 129 y 1935 despierta su interés en la vida de los indígenas al escuchar las experiencias del escultor Alejandro Colina con comunidades indígenas como las de la Guajira. En 1930 dicta la primera conferencia sobre Freud en Venezuela y comienza su actividad pedagógica como profesor en diversos institutos de educación secundaria y superior.

En los años treinta consolida su carrera periodística, iniciada con su trabajo de linotipista, traductor de cables internacionales y colaborador de El Heraldo, La Voz del Estudiante, Últimas Noticias, El Nacional, entre otros. Funda los periódicos El Popular y La Victoria (1936) con Juan Morales Lara y Alejandro Alfonso Larraín, y la revista Gaceta de América (1935) con Inocente Palacios.

En 1937 se exilia en México y estudia Economía hasta 1940, cuando ingresa en la primera carrera universitaria constituida en América Latina para el estudio de la Antropología. En 1938 publica latifundio: el problema en Venezuela, referencia obligada sobre la reforma agraria. En 1945 se gradúa con la tesis El comercio de los aztecas, recomendada para su publicación, y en 1947 obtiene el titulo de máster en Ciencias Antropológicas con la tesis Los caribes de la costa venezolana (1946).

En 1946 regresa a Venezuela como el primer venezolano que obtiene el titulo de antropólogo y desarrolla una densa labor intelectual y docente que se inicia con la creación del Departamento de Antropología de la recién fundada Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela, encomendado por Mariano Picón Salas, decano fundador. En este departamento se crea la cátedra libre sobre indigenismo que impulso a su vez la Comisión indigenista creada en 1948.

En 1947 participa en la creación de la Sección de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela y se destaca como director- fundador de la Escuela de Periodismo hasta 1949. Luego comienza a dedicarse con mayor ahincó a los estudios del folclore y funda la revista Archivos Venezolanos de Folklore con Ángel Rosenblat y Rafael Olivares Figueroa, así como Cuadernos Afroamericanos.

En 1949 dirige el recién creado Instituto de Antología y Geografía que se transformó en 1954 en el Instituto de Antropología e Historia. En 1954 funda la cátedra de Etnología Antigua de Venezuela en la Universidad Central de Venezuela y como resultado de investigaciones desarrolladas durante esos años comienza a publicar importantes estudios considerados hoy como pioneros en su género y referencia inevitable: Estudios de etnología antigua de Venezuela (1954), Cerámica de la luna en los Andes venezolano (1957), Historia de los portugueses en Venezuela ( 1959), Estudios de folklore venezolano ( 1962) y Bolívar: acción y utopía del hombre de las dificultades (1977) .

En 1961 obtiene el titulo de licenciado en Geografía por la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela, y en 1962, doctor en Antropología por la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Central de Venezuela con la tesis Vida de los esclavos negros en Venezuela. Con esta investigación, publicada en 1967, rescata del olvido los prejuicios y la injusticia en la existencia de los esclavos negros en la historia de nuestro país, y se convertirá en pionero de este tema en Venezuela.

Se desempeña como decano de la Facultad de Humanidades y Educación en dos períodos: 1965- 1968 y 1968- 1971. Igualmente, su interés por la política venezolana lo llevará a ejercer entre 1964 y 1969 el cargo de senador. En 1989 muere a los 81 años en Caracas dejando tras de sí alrededor de veintitrés libros, dieciséis prólogos, veinte reseñas a libros y doscientos cincuenta y cinco artículos sobre el estudio de nuestro país, de nuestros pobladores originarios y de los sentires más íntimos de nuestra cultura.


(Está información fue extraída, de la Revista Cultura de Venezuela, A Plena Voz Edición N 47- 48)


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martes, 11 de mayo de 2010

APUNTES SOBRE LA PROPIEDAD (SOCIALISTA)

_La propiedad socialista pone fin a la explotación del hombre por el hombre.

_Está claro en Marx, que la propiedad es un sistema de relaciones. A la vez que la propiedad es una relación dentro del sistema de relaciones de producción.

_ La propiedad es el proceso de apropiación por los hombres por los hombres de la producción de su propia vida social, que tiene su fundamento en la producción de las condiciones materiales (objetuales) para su existencia y producción.

_ La propiedad, como proceso de apropiación, no puede verse separada de la actividad política. Esto se expresa claramente en un descubrimiento de Marx: lo que compra el capitalista no es el trabajo del obrero, sino su “fuerza de trabajo”.

_ El carácter socialista lo define el grado de participación de los individuos en el proceso de dirección de la actividad social como sistema.

_ Marx plantea el problema de la propiedad como esencialmente histórico- concreto. Y lo aborda también en diferentes planos: filosófico, económico, político, ideológico…

_ El socialismo, como proceso que inicia el paso a una organización de la sociedad en cuyos marcos “… el libre desarrollo de cada individuo es condición del libre desarrollo de todos”

_ Una nueva dialéctica de formas de organización del proceso del trabajo, base de la cualidad esencialmente nueva dela unidad hombre- sociedad, individuo, productor- individuo ser social. Que define las relaciones socialistas de apropiación de los resultados de la producción social como estadio transicional.


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martes, 4 de mayo de 2010

POESÍA Y REVOLUCION



Estamos claros, de que el poeta es un hombre comprometido. Y su compromiso se expresa, en búsqueda de realzar la esencia de la poesía y la esencia de la vida. La poesía maneja de forma certera el lenguaje, ya que, habla del pueblo, y para el pueblo. Lo más importante eleva la fuerza de ese pueblo; la poesía va de la mano con una sociedad que tiene como modalidad la expresión, la belleza y la profundidad, de las ideas.

¿Pero, que tiene de semejanza, la Poesía con la Revolución? tienen muchas semejanzas, de hecho podemos decir que son parte de un solo cuerpo; una especie de cuerpo armónico. Son más que una esperanza maravillosa, son los caminos correctos, donde conseguiremos la victoria final. Se derivan de una sola idea: una situación social ideal, justicia, equilibrio y armonía.

El encuentro poético nos ofrece el asombro permanente de ver cosas nuevas, nos ofrece el privilegio de poder abrir los ojos y encontrarse con el mundo; con sus misterios indescifrables. Y un proceso revolucionario, un proceso ampliamente involucrado con el pueblo, nos ofrece la alegría, la máxima alegría. Nos da el valor de los hechos cotidianos y la importancia de nuestra condición como seres humanos.


DESPRENDIMIENTO Y LUCHA

En la búsqueda de esa victoria final, dentro de la poesía hay elementos subversivos. Es el momento en que la poesía se convierte en un canto de frente, un canto necesario dispuesto a todo. De esta manera podemos recordar los casos específicos del nicaragüense Roque Dalto o de nuestro poeta inmortal, Víctor Valera Mora. Ellos fueron guerrilleros armados de poemas, ejemplos verídicos del desprendimiento consciente. También conocido como, desprendimiento material, no es fácil arribar a esa zona de vida donde todas nuestras posesiones se reducen a lo mínimo, a lo elemental. Y negarse a la mediocridad de convertirse en comprador y acumulador de bienes, que le hacen sentirse y llamarse “Poderoso”. Definitivamente tenemos que concluir que el desprendimiento es una de las características más visibles de la personalidad de un poeta y de un revolucionario.


LOS HECHOS HISTORICOS


La experiencia vitalista de la “Poesía Revolucionaria” tiene mucho que ver con los años 60 y sus acontecimientos mas trascendentales, el existencialismo francés, la poesía beat norteamericana, la underground inglesa. Pero la poesía revolucionaria latinoamericana no solo toma como influencias todos esos hechos, antes mencionados. Comprende y expresa a través de la razón dialéctica los procesos históricos que ha vivido nuestro pueblo. Una clave para transformar este mundo actual. Allí tenemos el trabajo de Vicente Huidobro, Pablo Neruda o Ernesto Cardenal, entre otros. Y quien no recuerda ese poema del “Chino” Valera Mora, titulado MARAVILLOSO PAIS EN MOVIMIENTO:

Maravilloso país en movimiento
Donde todo avanza o retrocede,
Donde el ayer es un impulso o una despedida

Quien no te conozca
Dirá que eres una imposible querella.

Tantas veces escarnecido
Y siempre de pie con esa alegría.

Libre serás

Si los condenados
No arriban a tus playas
Hacia ellos irás como otros días.

Comienzo y creo en ti
Maravilloso país en movimiento.



FESTIVAL MUNDIAL DE POESÍA Y WILLIAM OSUNA


Para terminar quisiéramos hacer referencia al Festival Mundial de Poesía, en su séptima edición desde el 23 hasta el 29 de mayo, en todo el territorio nacional. Rindiendo homenaje al poeta William Osuna. “Fundada está mi casa” es el lema utilizado para esta edición, frase sustraída de uno de los poemas de Osuna. Este es, otro de los hombres comprometidos con la poesía y la patria, expresando por medio de sus obras la soberanía de nuestra tierra y los acontecimientos cotidianos de las calles de esta inmensa República Bolivariana. Quisiera agregar que dentro de la lista que encabezan los poetas a participar en el festival, están: Rei Berroa (República Dominicana), Malú Urriola (chile), el Premio Nobel de Literatura, Derek Walcott (Santa Lucia), entre otros. Bueno nos despedimos con poesía, El Desalentado, de William Osuna:

Caminaba por los barrios miserables
Incrustado en el cuello de hermosas botellas
Y de ese modo iniciaba un diálogo de condenado
Con los semáforos y tubos de neón…


Emilio Pino

lunes, 3 de mayo de 2010

APUNTES SOBRE EL SOCIALISMO Y EL MARXISMO

_El manifiesto comunista nos revela lo que Marx exigía de la ciencia social en cuanto al análisis objetivo de la situación de cada clase en la sociedad moderna y en relación con el examen de las condiciones de desarrollo de cada clase:
“De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, solo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto más peculiar”.

_El marxismo nos proporciona el hilo conductor que permite descubrir una sujeción a leyes en este aparente laberinto y caos, a saber: la teoría de la lucha de clases.

_En el socialismo se debe establecer en un plano superior de conciencia y capacidad la unidad entre el producido del trabajo y su productor, disolviendo la enajenación y la explotación y estableciendo el reino de la justicia y la libertad, es decir, pasando “de la prehistoria a la verdadera historia del género humano”.

_la expropiación del producto excedente del trabajo o plusvalía, origen de la riqueza de los ricos y concreción de la explotación del hombre por el hombre.

_ Materialismo histórico: la afirmación de Marx acerca de que “ No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia”, quiere decir más bien que son los hombres y su praxis los que hacen la historia, no las leyes universales. Los hombres, en el proceso histórico de su auto- creación, crean el mundo y los transforman mediante su praxis.

_ La historia no se hace a si misma. Un período histórico cede su paso a otro cuando los hombres son conscientes de su historicidad, y de la necesidad de destruir el orden de cosas existentes.

_ El materialismo histórico mide las condiciones objetivas y se sitúa dentro del proceso de producción o de las leyes universales del movimiento y la materia.

_ la historia sigue siendo, por ello, la historia de la lucha de clases, de la lucha de los oprimidos por mejorar su propia vida material. Es necesario que tengamos en cuenta la lección histórica que nos da el stalinismo para no volver a cometer nunca los mismos errores. Desechemos el dogmatismo y el socialismo real.



Estos apuntes son extraídos de diferentes libros, referentes al Marxismos y al socialismo.

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martes, 27 de abril de 2010

SOCIALISMO Y CULTURA

Nos cayó a la vista hace algún tiempo un artículo en el cual Enrico Leone, de esa forma complicada y nebulosa que le es tan a menudo propia, repetía algunos lugares comunes acerca de la cultura y el intelectualismo en relación con el proletariado, oponiéndoles la práctica, el hecho histórico, con los cuales la clase se está preparando el porvenir con sus propias manos. No nos parece inútil volver sobre este tema, ya otras veces tratado en el grido y que ya se benefició de un estudio más rigurosamente doctrinal, especialmente en la Avanguardia de los jóvenes, en ocasión de la polémica entre Bordiga, de Nápoles, y nuestro Tasca.
Vamos a recordar dos textos: uno de un romántico alemán, Novalis (que vivió de 1772 a 1801), el cual dice: “El problema supremo de la cultura consiste en hacerse dueño del propio yo trascendental, en ser al mismo tiempo el yo del yo propio. Por eso sorprende poco la falta de percepción e intelección completa de los demás. Sin un perfecto conocimiento de nosotros mismos, no podremos conocer verdaderamente a los demás”.
El otro, que resumiremos, es de G.B. Vico. Vico ( en el primer corolario acerca del habla por caracteres poéticos de las primeras naciones, en la Ciencia Nueva) ofrece una interpretación política del famoso dicho de Solón que luego adoptó Sócrates en cuanto a la filosofía, “ Conócete a ti mismo”, y sostiene que Solón quiso con ello exhortar a los plebeyos –que se creían de origen animal y pensaban que los nobles eran de origen divino- a que reflexionaran sobre si mismo para reconocerse de igual naturaleza humana que los nobles, y, por tanto, para que pretendieran ser igualados con ellos en civil derecho. Y en esa conciencia de la igualdad humana de nobles y plebeyos pone luego la base y la razón histórica del origen de las repúblicas democráticas de la antigüedad.
No hemos reunido esos dos textos por capricho. Nos parece que en ellos se indican, aunque no se expresen ni definan por lo largo, los límites y los principios en los cuales debe fundarse una justa compresión del concepto de cultura, también respecto del socialismo.
Hay que perder la costumbre y dejar de concebir la cultura como saber enciclopédico en el cual el hombre no se contempla más que bajo la forma de un recipiente que hay que rellenar y apuntalar con datos empíricos, con hechos en bruto e inconexos que él tendrá luego que encasillarse en el cerebro como en las columnas de un diccionario para poder contestar, en cada ocasión, a los estímulos varios del mundo externo. Esa forma de cultura es verdaderamente dañina, especialmente para el proletariado. Sólo sirve para producir desorientados, gente que se cree superior al resto de la humanidad porque ha amontonado en la memoria cierta cantidad de datos y fechas que desgrana en cada ocasión para levantar una barrera entre sí mismo y los demás. Sólo sirve para producir ese intelectualismo cansino e incoloro tan justa y cruelmente fustigado por Romain Rolland y que ha dado a luz un entera caterva de fantasiosos presuntuosos, más deletéreos para la vida social que los microbios de la tuberculosis o de la sífilis para la belleza y la salud física de los cuerpos. El estudiantillo que sabe un poco de latín y de historia, el abogadillo que ha conseguido arrancar una licenciatura a la desidia y a la irresponsabilidad de los profesores, creerán que son distintos y superiores incluso al mejor obrero especializado, el cual cumple en la vida una tarea bien precisa e indispensable y vale en su actividad cien veces más que esos otros en las suyas. Pero eso no es cultura, sino pedantería; no es inteligencia, sino intelecto, y es justo reaccionar contra ello.
La cultura es cosa muy distinta. Es organización, disciplina del yo interior, apoderamiento de la personalidad propia, conquista de superior conciencia por lo cual se llega a comprender el valor histórico que uno tiene, su función en la vida, sus derechos y sus deberes. Pero todo eso no puede ocurrir por evolución espontánea, por acciones y reacciones independientes de la voluntad de cada cual, como ocurre en la naturaleza vegetal y animal, en la cual cada individuo se selecciona y especifica sus propios órganos inconscientemente, por la ley fatal de las cosas. El hombre es sobre todo espíritu, o sea, creación histórica, y no naturaleza. De otro modo no se explicaría por qué, habiendo habido siempre explotados y explotadores, creadores de riqueza y egoístas consumidores de ella, no se ha realizado todavía el socialismo. La razón es que sólo paulatinamente, estrato por estrato, ha conseguido la humanidad conciencia de su valor y se ha conquistado el derecho a vivir con independencia de los esquemas y de los derechos de minorías que se afirmaron antes históricamente. Y esa conciencia no se ha formado bajo el brutal estimulo de las necesidades fisiológicas, sino por la reflexión inteligente de algunos, primero, y, luego, de toda una clase sobre las razones de ciertos hechos y sobre los medios mejores para convertirlos, de ocasión que eran de vasallaje, en signo de rebelión y de reconstrucción social. Eso quiere decir que toda revolución ha sido precedida por un intenso trabajo de critica, de penetración cultural, de permeación de ideas a través de agregados humanos al principio refractarios y sólo atentos a resolver día a día, hora por hora, y para ellos mismos su problema económico y político, sin vínculos de solidaridad con los demás que se encontraban en las mismas condiciones. El último ejemplo, el mas próximo a nosotros y, por eso mismo, el menos diverso del nuestro, es el de la Revolución francesa. El anterior período cultural, llamado de la ilustración y tan difamado por los fáciles críticos de la razón teorética, no fue –o no fue, al menos, completamente- ese revoloteo de superficiales inteligencias enciclopédicas que discurrían de todo y de todos con uniforme imperturbabilidad, que creían ser hombres de su tiempo sólo una vez leída la Gran enciclopedia de D Alembert y Diderot; no fue, en suma, sólo un fenómeno de intelectualismo pedante y árido, como el que hoy tenemos delante y encuentra su mayor despliegue en las Universidades populares de ínfima categoría. Fue una revolución magnifica por lo cual, como agudamente observa De Sanctis en la Storia della letteratura italiana, se formó por toda Europa como una conciencia unitaria, una internacional espiritual burguesa sensible en cada una de sus partes a los dolores y a las desgracias comunes, y que era la mejor preparación de la rebelión sangrienta luego ocurrida en Francia.
En Italia, en Francia, en Alemania se discutían las mismas cosas, las mismas instituciones, los mismos principios. Cada nueva comedia de Voltaire, cada pamphlet nuevo, era como la chispa que pasaba por los hilos, ya tendidos entre Estado y Estado, entre región y región, y se hallaban los mismos consensos y las mismas oposiciones en todas partes y simultáneamente. Las bayonetas del ejército de Napoleón encontraron el camino ya allanado por un ejército invisible de libros, de opúsculos, derramados desde París a partir de la primera del siglo XVIII y que habían preparado a los hombres y las instituciones para la necesaria renovación. Más tarde, una vez que los hechos de Francia consolidaron de nuevo la conciencia, bastaba un movimiento popular en París para provocar otros análogos en Milán, en Viena, y en los centros más pequeños. Todo eso parece natural, espontáneo, a los facilones, pero en realidad sería incompresible si no se conocieran los factores de cultura que contribuyeron a crear aquellos estados de ánimo dispuestos a estallar por una causa que se consideraba común.
El mismo fenómeno se repite hoy para el socialismo. La conciencia unitaria del proletariado se ha formado o se está formando a través de la crítica de la civilización capitalista, y critica quiere decir cultura, y no ya evolución espontánea y naturalista. Crítica quiere decir precisamente esa conciencia del yo que Novalis ponía como finalidad de la cultura. Yo que se opone a los demás, que se diferencia y, tras crearse una meta, juzga los hechos y los acontecimientos, además de en sí y por sí mismos, como valores de de propulsión o de repulsión. Conocerse a sí mismos quiere decir ser lo que se es, quiere decir ser dueños de sí mismo, distinguirse, salir fuera del caso, ser elemento de orden, pero del orden propio y de la propia disciplina a un ideal. Y eso no se puede obtener si no se conoce también a los demás, su historia, el decurso de los esfuerzos que han hecho los demás para ser lo que son, para crear la civilización que han creado y que queremos sustituir por la nuestra.
Quiere decir tener noción de qué es la naturaleza, y de sus leyes, para conocer las leyes que rigen el espíritu. Y aprenderlo todo sin perder de vista la finalidad última, que es conocerse mejor a sí mismos a través de los demás, y a los demás a través de sí mismos.
Si es verdad que la historia universal es una cadena de los esfuerzos que ha hecho el hombre por liberarse de los privilegios, de los prejuicios y de las idolatrías, no se comprende por qué el proletariado, que quiere añadir otro eslabón a esa cadena, no ha de saber cómo, y qué provecho puede conseguir de ese saber.


Antonio GRAMSCI

martes, 20 de abril de 2010

PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN: EL ESTADO Y LA REVOLUCIÓN, VLADIMIR LENNIN

La cuestión del Estado adquiere actualmente una importancia singular, tanto en el aspecto teórico como en el aspecto político práctico. La guerra imperialista ha acelerado y agudizado extraordinariamente el proceso de transformación del capitalismo monopolista de Estado. La opresión monstruosa de las masas trabajadoras por el Estado, que se va fundiendo cada vez más estrechamente con las asociaciones omnipotentes de los capitalistas, cobra proporciones cada vez más monstruosas. Los países adelantados se convierten- y al decir esto nos referimos a su “retaguardia”- en presidios militares para los obreros.

Los inauditos horrores y calamidades de esta guerra interminable hacen insoportable la situación de las masas, aumentando su indignación. Va fermentando a todas luces la revolución proletaria internacional. La cuestión de la actitud de ésta hacia el Estado adquiere una importancia práctica.

Los elementos de oportunismo acumulados durante décadas de desarrollo relativamente pacífico crearon la corriente de socialchovinismo imperante en los partidos socialistas oficiales del mundo entero. Esta corriente (Plejánov, Pótresov, Breshkóvskaia, Rubanóvich y luego, bajo una forma levemente velada, los señores Tsereteli, Chernov y Cía., en Rusia; Scheidemann, Legien, David y otros en Alemania; Renaudel, Guesde, Vandervelde, en Francia y en Bélgica; Hyndman y los fabianos, en Inglaterra, etc., etc.), socialismo de palabra y chovinismo de hecho, se distinguen por la adaptación vil y lacayuna de los “jefes” del “socialismo”, no sólo a los intereses de “su” Estado, pues la mayoría de las llamadas grandes potencias hace ya tiempo que explotan y esclavizan a muchas nacionalidades pequeñas y débiles. Y la guerra imperialista es precisamente una guerra por la participación y el reparto de esa clase de botín. La lucha por arrancar a las masas trabajadoras de la influencia de la burguesía en general y de la burguesía imperialista en particular, es imposible sin una lucha contra los prejuicios oportunistas relativos al “Estado”.

Comenzamos examinando la doctrina de Marx y Engels sobre el Estado, deteniéndose de manera especialmente minuciosa en los aspectos de esta doctrina olvidados o tergiversados de un modo oportunista. Luego, analizaremos especialmente la posición del principal representante de estas tergiversaciones, Carlos Kautsky, el líder más conocido de la II internacional (1889- 1914), que tan lamentable bancarrota ha sufrido durante la guerra actual. Finalmente, haremos el balance fundamental de la experiencia de la revolución rusa 1905y, sobre todo, de la de 1917. Esta última cierra, evidentemente, en los momentos actuales (comienzos de agosto de 1917), la primera fase de su desarrollo; pero toda esta revolución, en términos generales, sólo puede comprenderse como uno de los eslabones de la cadena de las revoluciones proletarias socialistas suscitadas por la guerra imperialista. La cuestión de la actitud de la revolución socialista del proletariado ante el Estado adquiere, así, no sólo una importancia política práctica, sino la importancia más candente como cuestión de explicar a las masas qué deberán hacer para liberarse, en un porvenir inmediato, del yugo del capital.

Vladimir Lenin, Agosto de 1917
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